Sembrar cuando todavía no ves la cosecha
Hay momentos en los que haces tu parte, trabajas con ilusión, das pasos importantes y, aun así, miras a tu alrededor y no ves resultados. Entonces aparece la duda: «¿Y si nada de esto está funcionando?».
Piensa en una semilla. Después de sembrarla, durante un tiempo no vemos nada sobre la tierra. Pero bajo la superficie está echando raíces. Que todavía no haya brotado no significa que no esté creciendo.
En la vida también sembramos semillas: cuando comenzamos un proyecto, pedimos ayuda, aprendemos algo nuevo, ponemos un límite o nos atrevemos a tomar una decisión. Cada pequeño paso necesita atención, constancia y tiempo.
No desentierres tu semilla
Cuando sembramos, no debemos desenterrar la semilla y volver a enterrarla una y otra vez para comprobar si está bien. Al hacerlo interrumpimos su proceso de germinación. Con nuestros sueños ocurre algo parecido: si cada día dudamos, abandonamos y empezamos de nuevo, reiniciamos el proceso tantas veces que no le damos tiempo a la semilla para crecer.
Confiar no significa quedarse de brazos cruzados. Significa regar lo que has sembrado: continuar con acciones posibles, revisar lo que necesita ajustes y cuidar de ti mientras el proceso avanza. La paciencia y la acción pueden caminar juntas.
Hoy te invito a preguntarte: ¿qué semilla has sembrado recientemente? ¿Qué necesita de ti ahora: un paso concreto, más cuidado o simplemente tiempo para germinar?
Escríbelo en una hoja. Dibuja una pequeña semilla y anota a su alrededor tres maneras de cuidarla esta semana. Luego elige una y comienza por ahí.
Si necesitas claridad para ordenar tus ideas y avanzar sin perderte en la impaciencia, puedo acompañarte. Visita la sección Reserva y paga y agenda tu sesión.
Soy Mónica, tu amiga, para una vida más armónica.
Mónica Ramallo, Mentora y Coach.